martes, septiembre 29, 2020

La salud en Colombia, ¿un derecho o un negocio?

El sistema de salud en Colombia, cobijado por la Ley 100, tiene críticos y defensores. Para los críticos se trata de un servicio deshumanizado que afecta por igual a pacientes y a médicos. Un informe de las 2 orillas advierte lo siguiente:

Primero: “Las EPS les exigen a los médicos atender el mayor número de pacientes en el menor tiempo posible, dándole lo mínimo de ayudas diagnósticas”  

(Ver video)

https://www.youtube.com/watch?v=ZFLsGjGOkw8

Segundo: “La mayoría de estos médicos están vinculados por contratos de prestación de servicios o por cooperativas, circunstancia que pone al descubierto la precariedad de esta profesión que debe dignificarse.”

Tercero: “Es muy frecuente que pacientes o dolientes tengan que encadenarse a las puertas de las inhumanas EPS para poder recibir el tratamiento requerido o las remisiones a otros servicios o nivel de complejidad médico-quirúrgica necesaria.” También se volvió cultura recurrir a las tutelas para que los pacientes sean atendidos.

Cuarto: En esta intermediación perversa las EPS quebraron a las IPS  y hacen un jugoso negocio a expensas de la salud del pueblo colombiano. La salud dejó de ser un derecho y convirtió a los hospitales públicos en negocios.

Esas son las denuncias que hacen a diario los pacientes por diferentes medios y por esa razón reclaman reformas urgentes que le dé prioridad a la vida de los colombianos, antes que a las ganancias económicas.  

Otra mirada realizan quienes señalan que el sistema de salud en Colombia que se puso en práctica desde hace más de 25 años, tiene grandes beneficios, a tal punto que la experiencia es estudiada en el mundo entero como un ejemplo de progreso en cobertura y equidad.

El exministro de Salud, Alejandro Gaviria, considera que la reforma tuvo una intención igualitaria, que todos los colombianos deberían tener acceso, sin importar su origen socioeconómico. Destacó que antes de la reforma,  los pacientes renales crónicos estaban condenados a una muerte segura por cuenta de su falta de recursos económicos para cubrir los tratamientos.

Agrega que el sistema brinda protección financiera, porque antes, cubrir “enfermedades de alto costo representaba la ruina para miles de familias que, en medio de la enfermedad, debían vender sus viviendas y negocios o asumir deudas impagables”.

Pero no todo es perfecto, los defensores también advierten que se requieren algunos cambios que permita superar problemas como la prometida calidad en el servicio, más regulación a las Eps, la coordinación entre las Eps y las Ips en favor de los pacientes, establecer límites a los tratamientos y garantizar una financiación de la salud con impuesto a la renta.